domingo, 15 de marzo de 2009

Larra y el periodismo

Larra desarrolló su principal actividad literaria en la prensa, a través de sus múltiples artículos sobre los más variados y diversos temas.
Posee un talento notable para observar la realidad social, aislar sus aspectos más significativos y mostrarlos al lector con un tono divertido lleno de ironía y humor, que es, a la vez, expresión de su desencanto y pesimismo frente al particular desarrollo de la vida española en aquellos momentos.
Su delicada y sutil sensibilidad, así como su aguda inteligencia, acompañadas, también, de insatisfacción, inquietud permanente, espíritu desengañado y contradictorio, y, pesimismo, se reflejan tanto en sus artículos de costumbres, como en los políticos o en los literarios.
Nos fijaremos en dos de ellos donde aborda con fina ironía algunos de los problemas que él percibía en el periodismo de aquella época y que, por desgracia en algunos aspectos, pueden suscribirse en la actualidad.
El primero de ellos, Ya soy redactor, nos refiere las diversas penalidades del oficio por las que tiene que atravesar Fígaro para llegar a realizar su sueño de ser redactor/periodista: la reacción del público, el escaso apoyo del periódico y los temores, cautelas y codicia del director, que impone constantemente su criterio al trabajo del redactor. Lejos de hacerse pesado, el artículo se nos hace muy ameno tanto por el uso ágil del diálogo, como por la irónica exclamación ("¡Oh, qué placer el de ser redactor!") que se repite al final de cada bloque de dificultades, a modo de estrafalario estribillo.
El segundo artículo, Un periódico nuevo, presidido totalmente por la ironía, refleja un antiguo proyecto de Larra de publicar un periódico propio, que nunca llevó a cabo.
Consta dicho artículo de dos partes diferenciadas:
a) Reflexiones de Fígaro para justificar su intención de crear un periódico: sustituyen a los grandes volúmenes, la rapidez que exige el siglo XIX tanto en la creación como en la difusión de ideas, constituyen la escuela indispensable de la vida moderna porque "evitan" la necesidad de estudiar al haberse convertido en los "grandes archivos de los conocimientos humanos".
b) El plan para el periódico "Fígaro". Larra nos muestra paso a paso sus ideas concretas respecto al proyecto: desde el nombre, contenidos, secciones, licencias, imprenta y sus profesionales, papel, la censura,..... que acabarán en nada debido a los insuperables impedimentos que se le presentan ("¡País de obstáculos!").
Casi doscientos años han pasado desde aquellos dos artículos y, hoy en día, algunos periodistas siguen planteándose los problemas de su oficio y las dificultades a las que se enfrentan en el siglo XXI, especialmente, en estas épocas de crisis y cambio.
Ofrecemos un ejemplo de Jaume Guillamet, cuya lectura nos permitirá reconocer los nuevos obstáculos del periodismo actual (la alternativa digital, la competencia audiovisual, la función social de los medios), así como una decidida apuesta por el periodismo de calidad que lleva al autor del artículo a invocar a Larra como ejemplo de lo que debe presidir el oficio del periodista: la defensa de la verdad y la razón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario